Creatividad de los jóvenes refrescó el teatro paraguayo

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Un grupo considerable de jóvenes se dedica a escribir libretos de obras teatrales en nuestro país, un trabajo que consideran «desafiante». Así lo contaron Marcos Díaz, Daniel Gómez y Jorge Fernández.

Tres chicos muy jóvenes que no superan las tres décadas coinciden que dedicarse a escribir libretos no es una tarea fácil, pero sí «desafiante» y «apasionante», dentro de un mercado teatral pequeño y que requiere ver propuestas nuevas y diferentes.

Uno de los sagaces es el actor Marcos Díaz (27). Escribió y produjo comedias sobre problemáticas actuales, como Le chuské (2013), A la bartola (2014) y Las buenas y las malas (2015 y 2016) para finalmente presentar Casi casi una familia normal, estrenada recientemente y con funciones este fin de semana.

Sus obras iniciales las produjo solo, y dependiendo de la receptividad del público, añadía más funciones. «Con mi cuarta obra logré una gran repercusión, quizás por las figuras conocidas del elenco, como Carlitos Ortellado o figuras de la talla de Jesús Pérez, Myriam Sienra y otros», señaló.

Otro de los activos en este tema es Daniel Gómez (30), quien redactaba cuentos y poemas hasta que en el 2016 escribió y dirigió Fábula para adultos, una obra de 20 minutos estrenada este año. «Me sentí satisfecho con el resultado de la puesta y eso me impulsó a seguir escribiendo», reveló.

Iniciando este año, preparó una obra más extensa, A punta de caramelo, en una temporada «que gustó mucho al público», según recordó.

Otro de los jóvenes talentosos de la nueva generación es Jorge Fernández (26), quien redactó un total de tres obras, dos de ellas de tinte nacional –Madre Tierra y Chaco–, y una tercera con tono de comedia, todas estrenadas este año. En el ciclo Teatro Mbyky, presenta Sedulogía, una de las comedias breves del proyecto en el que participan otros jóvenes dramaturgos.

«Con Teatro Mbyky exploramos el campo de la dramaturgia para crear nuevos textos para el teatro local», señaló Fernández.

«Al momento de escribir, apunto todas mis ideas. Luego las corrijo. Para el montaje, el libreto vuelve a sufrir cambios», dijo sobre su proceso creativo, que continúa con un montaje «a puro pulmón». Consideró que con la proliferación de escuelas de teatro, se suman más talentos al rubro, lo cual oxigena la cartelera. «Se volvió menos difícil hacer teatro, pero no más fácil», aclaró Jorge.




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