Historiador recordó masacre de niños en Acosta Ñú

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El destacado historiador Jorge Rubiani no pudo ocultar su dolor mientras relataba la crueldad a la que fueron sometidos los 3.500 niños mártires de la batalla de Acosta Ñu. Dijo que los menores no fueron obligados a pelear porque la guerra los encontró a ellos.

Rubiani en una entrevista que ofreció a algunos medios de comunicación expresó que erróneamente se cree que el mariscal Francisco Solano López obligó a los niños a pelear sino que fue la guerra la que los alcanzó a ellos y a sus madres. Descartó además la absurda teoría que dice que ellos combatieron con los rostros pintados y con barbas ficticias.

Señaló que quizás hubo una confusión porque los niños tenían las caras tiznadas ya que, como los fusiles eran a chispa, vestigios de pólvora les terminaban pintando los rostros de negro.

La salida de todos los ciudadanos paraguayos fue raíz del miedo que se generó a partir del galopar de 18 mil caballos de las tropas brasileñas que se escuchaba más como un terremoto que como una galopada.

Posterior a que la conductora del programa le leyó un fragmento del libro Genocidio Americano del brasileño Julio José Chiavenato, Rubiani respondió: “No suelo usar lo de Chiavenato porque Chiavenato vino en tiempos de Stroessner a contar una historia muy agradable a los oídos de Stroessner. Ese relato lo copió directamente de libro del general de Berina que describe la batalla de Avaí y yo lo transcribí en mis escritos. Así de claramente dice: “los niños de ocho a nueve años se agarraban a las piernas de los brasileños y les pedían que nos los mataran pero igual los mataban”.

Señaló que luego de la guerra, los brasileños eligieron los libros que se debían leer en el país vecino. Recordó que el historiador Ricardo Salles escribió “no es posible que nuestros soldados no se dieran cuenta a quiénes estaban combatiendo si hubo niños paraguayos en Piribebuy y en Acosta Ñu que tenían heridas de arma blanca en el cuello y en el pecho”.

En el transcurso de toda la guerra, tal y como lo señaló Rubiani, hubo seis intentos de paz de los cuales cinco fueron de naciones europeas y norteamericanas y uno era del propio mariscal. Los pedidos fueron revocados porque en el tratado de la Triple Alianza estaba suscrito que la guerra solo terminaría con la rendición incondicional o con la muerte de López.

 




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