Orquesta de Cateura cautivó al público argentino

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La Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura obtuvo el cariño del público argentino y emocionó a la comunidad paraguaya residente en Buenos Aires, el miércoles pasado, en la última jornada de presentaciones que la agrupación nacional ofreció en la capital del vecino país.

La serie de los conciertos –todos ellos de carácter didáctico– se inició a las 10.00, en el Centro Cultural Kirchner, donde niños, jóvenes y adultos bailaron y aplaudieron a la Orquesta. Tren lechero, Pájaro campana y Cholí, clásicos del repertorio folclórico nacional, fueron muy aplaudidos, al igual que New York, New York, A mi manera o Libertango (Piazzolla). 

Por su parte, el director de la agrupación, Favio Chávez, deleitó con breves intervenciones sobre el proceso de elaboración de los instrumentos y la historia de la agrupación. 

Orquesta Cateura

La cita finalizó con el rítmico Carnavalito, con los músicos interactuando con los presentes. «Impactante», «impresionante», «una maravilla», eran algunos de los comentarios que se escuchaban tras esta presentación, que fue parte de una campaña de sustentabilidad promovida por La Nación de Argentina, diario que invitó a la orquesta a cerrar el encuentro con temas como Vive la vida (Coldplay), la 5ª Sinfonía de Beethoven y Libertango.

El recorrido por la música se desarrolló en la capilla Virgen de Caacupé de Barraca, Villa 2124, donde las emociones se exponenciaron, sobre todo, entre el público de origen guaraní.

Rostros de sorpresa y alegría fueron la constante en la breve serenata a la Virgen de Caacupé, que incluyó Nderendápe aju, Tren lechero, Pájaro campana, Despedida, Virgencita de Caacupé, y Carnavalito.

Los presentes registraron el emotivo momento con imágenes y videos. «Che mo pirimba, che momandu’a che retâ Paraguay», decía Rosalba Gamarra (35), una compatriota que reside desde hace 10 años en la capital del vecino país, y que se enteró de casualidad que la agrupación nacional se presentaba en el lugar.

La actividad finalizó en el Deportivo paraguayo, en el barrio Barracas, donde la música comenzó a sonar a las 20.30. La alegría fue tal que cierto momento varias parejas se levantaron a bailar polca frente a los músicos.

El encuentro tuvo sabor a fiesta y reencuentro. Allí, el ritmo de la música nacional en 6×8 se sentía como un dulce bálsamo para el techaga’u de la comunidad paraguaya residente en Buenos Aires.

 




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